El Parlamento de Canarias ha aprobado de forma definitiva la reforma de la letra del himno autonómico para incluir a La Graciosa, la isla más reciente en obtener reconocimiento oficial dentro del archipiélago. La votación en la Cámara cierra un proceso que buscaba actualizar uno de los símbolos institucionales más visibles de la comunidad.
La Graciosa pasó a ser reconocida oficialmente como la octava isla habitada de Canarias en 2018, cuando el Gobierno central modificó su estatus administrativo a petición de los cabildos y de los propios vecinos de la isla. Desde entonces, su ausencia en el himno había generado un debate recurrente sobre la coherencia entre la letra y la realidad del archipiélago.
La modificación aprobada en el Parlamento corrige esa situación. El texto del himno, que hasta ahora no recogía el nombre de La Graciosa entre las islas mencionadas, queda actualizado para que el símbolo musical de la comunidad refleje la totalidad del territorio.
Una deuda simbólica con la isla más pequeña
La Graciosa tiene algo más de 700 habitantes censados y forma parte del municipio de Teguise, en Lanzarote. Es la isla más pequeña del archipiélago en superficie y también la que llegó más tarde al reconocimiento institucional. Sus vecinos llevaban años reclamando que el himno los nombrara, igual que a las otras siete islas.
No es un asunto menor. Un himno es, entre otras cosas, un inventario de identidades. Que La Graciosa no apareciera en él mientras sí lo hacían el resto de islas generaba una especie de invisibilidad simbólica que resultaba difícil de justificar tras el cambio legal de 2018.
¿Cuánto tiempo puede tardar una institución en actualizar su propia letra después de que la realidad cambie? En este caso, casi ocho años. Ahora, con la aprobación parlamentaria, esa deuda queda saldada.
Qué cambia en la práctica y qué sigue igual
El himno de Canarias, con música de Teobaldo Power y letra posterior, es uno de los símbolos recogidos en el Estatuto de Autonomía. Su modificación requiere un procedimiento parlamentario específico, lo que explica en parte el tiempo transcurrido desde el reconocimiento de La Graciosa hasta esta aprobación definitiva.
La melodía no cambia. Solo la letra incorpora el nombre de la isla, de modo que el himno pase a reflejar las ocho islas habitadas del archipiélago en lugar de las siete que nombraba hasta ahora.
Para los vecinos de La Graciosa, la modificación tiene un peso práctico concreto: cuando el himno suene en actos oficiales, en ceremonias deportivas o en cualquier evento institucional, su isla ya no quedará fuera del relato común. Es un cambio pequeño en el texto, pero no lo es tanto en lo que representa para una comunidad de poco más de 700 personas que llevan años pidiendo ese reconocimiento.
La siguiente cuestión será la difusión de la nueva letra. Los centros educativos, los actos institucionales y los medios públicos tendrán que incorporar la versión actualizada, un proceso que en el pasado ha llevado tiempo asentarse cada vez que algún símbolo autonómico ha sufrido cambios menores.